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 Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!!

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sandy
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MensajeTema: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 3:11

Holis a todas bellas  Excitación Excitación Excitación Excitación estoy como loca porque mi melliza por FIN se animo y despues de mucho trabajar publico su primer libris en amazon   Yupy!! Yupy!! Yupy!! Yupy!! dejo portada, argumento y enlace... y algunos capis que en la pag creo que se puede leer un par mas, pero para saber si les gusta y dejar opinion que es lo que importa.  Embarassed Entró en el concurso indi 2016, no podemos votar ya que eso lo hace un jurado...  Pienso   pero podemos ayudar con opiniones...  Juntar dedos Juntar dedos   Porfis si se pueden tomar unos minutitos y leer, yop eternamente agradecida...  Sí Sí Sí
Por otro lado...  Jiji Jiji   creo que les gustara este fantastico empotrador   enamorado enamorado Nuestro lobo es jugueton, posesivo y se las trae en grande... Cool Cool

Detalles... Cool

Fabiola Pereyra - Abrazando tu alma - Híbridos Puros Nº 1



En un mundo donde la cruza entre la raza cambiante y los magos es normal, los híbridos abundan. Pero dentro de estos hay unos pocos, que nacen con el extraño don de fusionar las habilidades de ambas especies, desde el poder concedido por los genes magos, hasta el cambio, la habilidad y la fuerza del cambiante, a estos extraños especímenes se los denomina: híbridos puros.

Después de haber nacido en cautiverio y haber logrado escapar junto a sus hermanos cuando era una niña, Diana se ha mantenido alejada del mundo, siempre a la sombra junto al Grupo Alfa, la manada a la que pertenece. Ellos son el grupo de rescate más letal entre los cambiantes. Su objetivo es destruir los laboratorios de los magos, como en el que estuvieron prisioneros. Pero Diana está cansada de estar sola, la necesidad de encontrar a su compañero, su otra mitad, es más fuerte en ella que en sus hermanos.
Cuando por alguna extraña razón, en uno de los rescates, conecta con un cambiante que está a punto de entrar en la batalla, su mundo se vuelve del revés. Él la persigue por las noches, invade su mente y la tienta con el sonido de su voz, mientras le susurra que vaya a él.
Derek desea a Diana con desesperación y hará lo que sea para tenerla en su territorio. Pero cuando ella es acechada por un poderoso enemigo, Derek usará toda su fuerza para ayudarla. En medio de una guerra que puede destruirlos, la pasión los arrasa y los consume ¿Podrá este terco lobo retener a la mujer que anhela si logran sobrevivir? ¿Confiará Diana a Derek, su herido corazón?


Dejo enlace, la que tenga esa cuenta rara que deja que lo leas completo aproveche, de todas maneras le piden que ponga un importe y puso la minima opcion,  Embarassed las latinoamericanas no podemos adquirirlo porq dicen que no tenemos convenio, solo si tenemos una cuenta que diga que estamos en españa...  Juntar dedos Juntar dedos   la que no pueda llegar a el me avisa... graciassssssssss y besucos mil...  Emocionado Emocionado Emocionado Emocionado Emocionado


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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 3:11

Prólogo

Su pequeño cuerpo se estremeció cuando despertó, pero no por la baja temperatura, a esta estaba acostumbrada; no conocía otro modo de vida, solo frío y oscuridad.
El calabozo en el que vivía, solo contaba con un catre fijado a la pared. No había razón que justificara la comodidad, un término del que solo había escuchado hablar. La humedad se respiraba con cada bocanada.
La parte delantera de la celda estaba construida por gruesos barrotes que iban desde el piso hasta el techo. No había manera de moverlos por mucho que sus pequeñas manos lo intentaran. Las paredes circundantes eran gruesas, frías y estaban cubiertas de moho. Este era su mundo. Aquí había nacido y aquí vivía. En cautiverio.
Cerró los ojos y su cuerpo volvió a estremecerse. Miedo, reconoció, ese terror paralizante que no la dejaba respirar, era miedo. Solo podía sentir el latido de su propio corazón tronando en sus oídos y un sabor amargo en la boca. Se encogió sobre el sucio catre y aferró con fuerza la fina bata que cubría su cuerpo con la esperanza de que, si se hacía más pequeña, el guardia no la notara. Solo tenía siete años, y aun así, era uno de los niños mayores del sector 1, donde se concentraban los especimenes más raros del laboratorio: los híbridos puros.
Su madre había sido tomada prisionera e inseminada con los genes de otro prisionero hacía ya mucho tiempo. La inseminación era utilizada para asegurar un alto porcentaje de perfección genética. Los híbridos eran el resultado de la unión de la raza cambiante con la maga. Este cruce no era extraño. Lo que sí lo era, y hacía especiales a los miembros del sector 1, era que podían utilizar las habilidades de ambas especies, desde la fuerza y agilidad de un cambiante, hasta el poder que le fue concedido por nacer mago. Por esta razón se los denominaba híbridos puros.
Los híbridos puros se caracterizaban por tener un alto grado de inteligencia. El instinto de supervivencia del animal que llevaban dentro era lo primero que desarrollaban. Ese instinto, amplificado por el poder del mago, era la razón por la que ya antes de cumplir el primer año de vida, eran sometidos a las primeras pruebas. Les instruían sobre lo que eran, les enseñaban a tomar consciencia de sí mismos, del entorno en el que vivían, las habilidades que desarrollaban y, sobre todo, a quien pertenecían.
Ella sabía, también, que pocos niños sobrevivían a los primeros años de vida dentro del laboratorio, y aquellos que lo hacían, eran sometidos a pruebas brutales para determinar el grado de poder que poseían. Tal como habían hecho con ella. Su poder no era de ataque, ni de defensa, pero la habían conservado por ser una rastreadora.
Los pasos resonaron más cerca y el instinto la empujó a transformarse. Su animal peleaba por salir en su defensa; tuvo que luchar contra él para que no saliera a la luz. El cambio estaba prohibido y el que no respetaba esta norma, era duramente castigado.
—Shhh tranquila, respira… solo respira.
Las palabras se vertieron en su mente y con ellas una sensación de calma. Alex. Ella siempre estaba allí, dándole paz y esperanza. Miró a través de las rejas de su celda cuando las luces del pasillo se encendieron, y reconoció los pasos del guardia. Volvió a cerrar los ojos cuando el terror amenazó con ahogarla.
—Tranquila D, saldremos de aquí, lo prometo. Solo unos pocos días más y estaremos fuera.

—Viene por mí Alex. Sé que lo hace; puedo sentirlo.

—Shhh, cálmate. Solo respira. Debemos seguir con el plan.
Los pasos se detuvieron frente a su puerta. No podía mirar, el miedo la paralizaba. Sintió a Alex en su mente, susurrándole que se quedara quieta. Escuchó el sonido de las llaves y su corazón dio un salto al sentir su olor. Este guardia, especialmente cruel, era conocido con el nombre de Páter. Todos los guardias de ese sector eran simples híbridos que tenían en común el odio y la frustración por carecer de las habilidades de los puros. Y este era el peor.
El que Páter estuviera ahí solo podía significar otra noche de pruebas. Estas consistían en torturar tanto sus cuerpos que sus mentes rozaban la locura. No había forma en que ninguno de ellos pudiera ocultar su poder a los científicos. D sabía que no sobreviviría a otra sesión, su cuerpo estaba agotado.
Una risita rompió el silencio y Páter se detuvo.
—Esta noche estaba especialmente aburrida, ¿viniste por mí? —preguntó una voz en la oscuridad.
—Maldito engendro, te enseñaré a respetarme —espetó el guardia, que dio media vuelta y se dirigió a la última celda del sector. D sabía que su salvadora pagaría por su arrogancia. Había sido un claro desafío y Páter los tomaba muy en serio.

En su pequeña celda, Alex suspiró. Tenía solo trece años, pero se sentía mucho mayor. Sabía que sería una noche larga, y brutal. Por un segundo el miedo la dominó, no debió desafiar a Páter, pero conocía a cada uno de los niños de su sector, sus resistencias y sus límites. D no podría con otra sección de pruebas.
Se armó de valor para mirar al guardia a los ojos cuando este apareció en la puerta y un gruñido desafiante surgió de su garganta. Los demás debían estar en condiciones tanto físicas como mentales para la fuga. Si eran descubiertos no tendrían otra oportunidad. Su cuerpo se regeneraría con mayor rapidez que el de D.
Cuando la puerta se abrió envió al cielo un ruego silencioso. Necesitaba soportar las pruebas sin quebrarse. Si llegaban a descubrir cuál era su verdadero poder, nunca podrían escapar de ese infierno.


Última edición por sandy el Sáb 3 Sep 2016 - 3:18, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 3:12

Capítulo 1

Dieciocho años después

Diana respiró profundo y el aire le señaló lo que buscaba; podía ver el fino trazo que la llevaría a su objetivo. Casi se le había escapado en dos ocasiones, pero ella era una rastreadora de élite y, también, muy meticulosa en su trabajo.
Llevaban ya veintidós horas sobre la pista de un niño coyote que había sido secuestrado. Estaba agotada. Podía sentir el cansancio que pesaba sobre ella. Habían tenido cuatro casos sin descanso y sabía que si quería seguir funcionando, debía detenerse, pero temía no volver a encontrar el rastro si lo perdía o que fuera demasiado tarde cuando alcanzaran el objetivo.
Dirigió una mirada a su compañero para que aguardara y se acuclilló. Kabel tomó posición a su lado y comprobó el terreno. Él era extremadamente protector; un instinto que se incrementaba al ser el único macho de la manada, conformada en su totalidad por híbridos puros.
Diana posó sus manos sobre la tierra y esta respondió conectando con lo más profundo de su ser. Recreó acontecimientos ocurridos en el lugar. Le susurró sus secretos, unas veces en forma de sentimientos, otras con imágenes o palabras. Era tanta la cantidad de información que le llegaba, y que debía procesar con rapidez, que la tarea resultaba abrumadora.
Kabel se acuclilló a su lado. Su musculoso cuerpo estaba tenso, su postura claramente protectora sobre la menuda figura de Diana. Él no había podido protegerlas cuando eran pequeños, pero ahora se tomaba la protección de la manada muy en serio.
Se habían convertido en una familia muchos años atrás cuando vivían en el mismísimo infierno y apenas eran unos niños que no tenían a nadie que los ayudara, solo se tenían los unos a otros. Todos pertenecientes al sector 1. Ellos no habían sido personas para los científicos sino objetos. Cada uno, al nacer, era identificado con una letra; no valía la pena darles un nombre, eran solo experimentos. Y ella había sido D.
Para no olvidar de dónde provenían, al escapar cada uno había elegido un nombre que iniciara con la letra asignada por los científicos. Todos excepto Alex, que, a diferencia del grupo nacido dentro del laboratorio, había sido robada a su familia cuando apenas contaba con poco más de dos años.
Siguiendo el liderazgo de Alexis, Alex para ellos, habían logrado huir de los laboratorios y se habían asentado en Alaska. Los primeros años vivieron ocultos del mundo por temor a que los encontraran. Los mayores, Alex de trece y Kabel y Jade de nueve, habían unido fuerzas para lograr la supervivencia de los más pequeños. Ella apenas había tenido siete años, pero cuidó de los menores mientras sus hermanos salían de caza para alimentarlos. Paris y Blair habían tenido cinco años, Abigail, Abby como la llamaban todos, cuatro y Sibyl había sido solo un bebé de ocho meses.
Con el paso de los años se habían convertido en el grupo de rescate más letal entre los cambiantes. El Grupo Alfa había surgido de la necesidad de encontrar y destruir los laboratorios clandestinos como en el que habían estado retenidos de niños. A los prisioneros liberados se los reubicaba en manadas cambiantes lo suficientemente poderosas como para resistir un intento de secuestro.
Alex era una líder neta, fuerte y segura. Nunca dudaba, y tenía una voluntad de hierro; eso les había salvado la vida en más de una ocasión. Ella no solo era el Alfa, sino también el filtro capaz de controlar los poderes magos de toda la manada. Su poder era tan increíble como asombroso. Uno que, de haber sido descubierto, les habría costado la libertad.
Los magos poseían enormes poderes, pero con estos, venía su mayor debilidad: no podían vivir más de cincuenta años sin un filtro que contuviera sus habilidades. Si no lo conseguían se volvían locos. Y eso era el mayor de los suplicios teniendo en cuenta la longevidad tanto de la raza maga como de la cambiante. El filtro natural para cada mago, era su pareja. Pero existían unos pocos, como Alex, que nacían con el don de filtrar los poderes de otros magos. La ventaja para Alex estaba en que podía utilizar los poderes que filtraba; de no ser así, no habrían logrado escapar. El peligro para ella era constante. La acumulación de poder podía matarla o convertirla en un Daynamus. Por eso todos debían encontrar a su compañero a tiempo.
Los Daynamus eran magos cuyo exceso de poder transformaba sus mentes hasta el punto de convertirlos en una especie de succionadores; lo que una vez fueron magos dignos, dejaban de existir. Hambrientos de poder y superados por la codicia, secuestraban tanto a mujeres como a niños. Las mujeres eran inseminadas con óvulos minuciosamente analizados para aumentar las probabilidades de producir híbridos puros, que eran los más buscados por sus poderes y habilidades. Los niños eran estudiados y según sus destrezas, vivían o morían.
Esta era la realidad a la que ellos se habían enfrentado desde siempre y la razón por la que el Grupo Alfa existía.
Diana pudo ver al niño en manos de los secuestradores y la dirección que habían tomado.
—Lo tengo. Se encaminan hacia el río —murmuró mientras se ponía de pie.
—Terminemos con esto —replicó Kabel—. Alex se está impacientando. Nota tu cansancio.
Diana asintió. Permitió a su leona salir a la superficie y tomar el control, pero sin llegar a transformarse. La alegría fue instantánea. Tantos años encerrando a su animal dentro de ella había sido una tortura. Se movió de forma fluida. Ni un roce delató sus pasos. El instinto le indicaba dónde pisar y cómo moverse. Mientras corrían transmitió la información obtenida por telepatía a Alex. Podía comunicarse con su Alfa de esa forma gracias al juramento de sangre que habían hecho cuando todavía estaban en cautiverio. Blair, otro miembro del Grupo Alfa, era la única telépata natural, y no tenía necesidad de un juramento para contactar con las personas.
Alex avisó a los coyotes para que se unieran a la caza. Estaban impacientes por la lucha, y por recuperar a uno de los miembros más jóvenes de su manada.
Los Daynamus los superaban en número, pero Diana no detectó a ningún antiguo. Cuanto más viejo fuera el Daynamus, más peligroso sería debido a la acumulación de poderes.
Aceleró el paso para igualar a su compañero. No era fácil seguirle el ritmo a Kabel. No solo era un macho pantera en la plenitud de la vida, sino el Segundo al mando de Alex. Él, junto a Jade, una hembra jaguar con increíbles habilidades, eran los miembros más fuertes y dominantes de la manada después de Alex. Los dos se habían convertido desde muy jóvenes en los Segundos del Alfa.
La noche era fría. La respiración salía en forma de vapor mientras corrían. La luna extendía su reflejo sobre el bosque, solo traspasaba el espeso follaje en los pequeños claros. No seguían el mismo camino que los secuestradores, corrían en paralelo a ellos para no caer en las trampas que dejaban atrás para retrasar a los rastreadores. Si eran detectados matarían al niño de inmediato.
El golpe contra la manada coyote había estado bien planificado. Una vez que se hicieron con el niño, los Daynamus se habían dividido en tres grupos. Una estrategia diseñada para confundirlos. Diana había distinguido los diferentes caminos tomados por estos. Había sido muy difícil examinar el lugar del secuestro; la intervención activa de todo el grupo había fragmentado las imágenes del ataque, por lo que tuvo que retroceder una y otra vez para tener una imagen completa de lo ocurrido. Los sentimientos la habían invadido haciéndola querer gritar de rabia y dolor.
La madre coyote había dado la voz de alarma al mismo tiempo que colocaba a su hijo tras ella. El miedo de la mujer por la vida de su pequeño aún oprimía la garganta de Diana. La necesidad de proteger, el intenso amor y la desesperación, la hicieron caer de rodillas. Había sentido como si su propia alma hubiera sido arrancada. La muerte de la mujer había sido rápida y violenta, pero esos segundos de saber que dejaba desprotegido a su hijo, habían sido eternos para ella. Diana suspiró, no era fácil revivir una muerte y estaba realmente agotada. El dolor y la desesperación habían hecho que su estómago se agitara de manera alarmante, y no había podido ver con claridad cuál de los tres caminos tomados por los secuestradores era el correcto. Pero ahora lo había encontrado y no lo perdería.
Vamos —Alex habló en su mente.
Al instante la vio correr a su lado. Alex puso una mano en su brazo sin detenerse, y el poder fluyó de una a la otra. Diana sintió que su mente se aclaraba y el cansancio se esfumaba. Era algo momentáneo, pero serviría. Paris, otra de los miembros de la manada, saltó de una rama baja y se les unió. Ella siempre prefería cazar en su forma animal, su pantera se perdía en la oscuridad de la noche. Tanto ella como Kabel, compartían los genes del mismo macho pantera.
El Grupo Alfa contaba con ocho miembros, y todos ellos fluían en armonía, un signo de los años que llevaban cazando juntos.
Un movimiento apenas perceptible le indicó que Blair corría a su izquierda. Kabel tomó la delantera, Abby y Sibyl cerraban el grupo. Jade era impredecible, nunca se sabía dónde estaba. Su habilidad consistía en un escudo de invisibilidad que la ocultaba de la vista y anulaba el olor del jaguar en ella mientras estaba en su forma animal, tornando difícil, hasta para los cambiantes, detectarla. Todo híbrido puro de por sí, tenía una protección natural que ocultaba su olor, pero nada comparado al poder de Jade. Los genes híbridos permitían que al estar en forma humana, el olor de su animal no los delatara como cambiantes, podían pasar por magos o simples humanos, en cambio cuando se transformaban, el olor surgía y aparentaban ser un cambiante más. Pero en el caso de Jade, ni siquiera estando en forma animal, era posible detectar su presencia si ella así lo quería.
Seguramente Alex le había dado la orden de adelantarse y estudiar la situación. Por lo general, cuando el enemigo se daba cuenta de la presencia de Jade, ya era demasiado tarde. Era a su vez, la estratega de la manada. Su habilidad le daba una increíble ventaja cuando estaban de caza, y podía estudiar tanto al enemigo como al terreno sin problemas.
Se desplazaban con sigilo, en sintonía con el bosque. Devoraban el terreno a gran velocidad, manteniendo los ojos y los sentidos alertas ante cualquier trampa que pudiera haber sido dejada atrás.
De repente los sentimientos del niño golpearon a Diana como un yunque. Se detuvo e intentó introducir aire en los pulmones, pero este no llegaba. Un sudor frío cubrió su cuerpo. Sintió a su leona agazaparse, lista para atacar. El animal la empujó a transformarse, solo su implacable control consiguió contenerla. Un gruñido bajo se elevó en su garganta. No eran los sentimientos del niño, no podía sentir tanta furia con apenas cinco años, y no sabía de donde provenían. El pánico la alcanzó.
—¿Qué es? —preguntó Abby, a la vez que colocaba una mano en su hombro. Ella era la sanadora del grupo y su instinto la impulsaba a ayudar, pero Diana no pudo responder.
Tras una señal de Kabel, Blair abrió su mente a la noche. Al instante sintió la presencia de los Daynamus. Eran por lo menos tres docenas. Se habían reunido más adelante. Exploró al grupo con cuidado. Algo llamó su atención, una oscuridad en particular, pero no podía demorarse en ella o podrían detectarla; no sabía qué poderes poseían los Daynamus presentes, así que continúo su busca. Sintió otra mente, un cazador cambiante, preparado para la lucha. Era el único ser que no llevaba la oscuridad sobre él. La determinación de salvar al niño, costase lo que costase, era clara para Blair. Era un suicidio atacar a un grupo tan grande sin apoyo, algo veía el cazador para tomar semejante decisión. Intentó contactarlo, pero el escudo mental que poseía era demasiado fuerte.
—No puedo alcanzarlo. Es definidamente un cazador cambiante. Está sobre los Daynamus y pretende atacar —susurró Blair.
Diana cayó de rodillas. Estaba conectada de alguna manera al cazador. Sabía que era él, ella podía sentir la necesidad de atacar que emanaba del cambiante. Eran tan abrumadoras sus emociones que no podía pensar. Intentó alcanzarlo. Abrió su mente, queriendo tocarlo. Necesitaba que se detuviera. Nunca había estado conectada empáticamente a otra persona. Su don era la empatía con la tierra. Los sentimientos eran tan fuertes que sentía su cuerpo a punto de colapsar.


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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 3:12

Capítulo 2

Derek Moore observó la pequeña señal en el árbol delante de él y sonrió. «Chico listo», pensó mientras seguía el rastro. Había estado visitando a su hermana y a su nueva sobrina, Leila, la última semana y, mientras volvía a casa, le habían informado de que estaba en lo que se creía, era una de las rutas tomadas por los captores de un niño coyote. La furia lo consumía desde entonces. Los niños eran lo más preciado para los cambiantes; eran el futuro de las manadas. Su lobo gruñía y peleaba por liberarse. Necesitaba cazar. Que el niño no fuera de su manada, no le importaba a su lobo.
Los coyotes eran miembros del consejo cambiante y, cuando se trataba de los niños, todos colaboraban. Por otra parte la manada coyote era la única con la que DarkWolf, la manada a la que pertenecía Derek, tenía una alianza de ataque y defensa. La familia del niño, sin duda, estaría de caza. No querría estar en la piel de los secuestradores cuando llegaran. Era de conocimiento general que los coyotes se volvían en extremo violentos cuando se trataba de su gente; por lo que le llamó la atención a Derek que los convirtieran en un blanco.
Había encontrado la primera señal del niño coyote un par de kilómetros atrás. Pequeñas cosas: un rasguño en un árbol, una rama rota, un roce de uñas en el suelo del bosque. Era un chico muy listo. Sabía que su familia lo buscaría, así que dejaba pequeñas pistas para que lo encontraran.
Derek solo podía seguir su instinto; rogar que fuera el camino correcto y que las señales fueran del niño. No podía sentir ningún aroma, lo que le indicaba que no había híbridos cambiantes en su forma animal entre los secuestradores, si fuera así Derek podría encontrarlos con facilidad.
Tanto los híbridos como los magos podían transformarse en Daynamus, debido al gen mago en su ADN. Que el híbrido solo pudiera cambiar de forma y no tuviera magia en su interior, no importaba.
También era normal que en los grupos de Daynamus, se admitieran a los cambiantes renegados, aquellos que habían perdido su humanidad y eran guiados únicamente por su instinto animal. Aunque conservaban su inteligencia, lo que los convertía en letales.
Caminó otros dos kilómetros antes de detenerse de nuevo. Respiró profundo para intentar captar el aroma del niño y allí estaba, era débil, pero lo sintió. Probablemente habían utilizado algún producto para ocultar su aroma. Notificó a su manada que seguía una pista. Ellos se encargarían de informar al Alfa coyote. Ahora que sabía el camino a seguir, comenzaba la cacería.
Permitió a su lobo salir a la superficie, pero sin completar el cambio. Su vista se amplificó, sus ojos pasaron de un verde profundo a un ambarino lobuno, su oído se agudizó y su cuerpo se volvió más fluido. Era peligroso, en esta situación, permitirle al lobo tomar un control sobre él estando la vida de un niño en peligro, el lobo sería todo instinto asesino.
La noche se mantenía cerrada ayudada por la espesura del follaje, pero no necesitaba la claridad de la luna para ver, sus ojos se adaptaban fácilmente a la oscuridad. Esperaba tener una ventaja sobre los Daynamus cuando los alcanzara, contaba con la sorpresa, su fuerza bruta y la velocidad.
Unos cinco kilómetros más adelante la vegetación cambió, los árboles eran más pequeños y la maleza menos densa, ya no tenía una buena cobertura. Se desplazó hacia la derecha, cuidando de mantenerse contra el viento para evitar que su olor lo delatara, y comenzó a ascender una pequeña colina que bordeaba parte del claro que tenía por delante. Ahora podía oler a Daynamus cambiantes en el grupo, lo cual resultó sorpresivo y desalentador; debían de estar esperando en el claro. Continuó moviéndose de manera furtiva hacia arriba, mientras analizaba la situación.
Unos metros más adelante, el olor de la sangre le llenó los sentidos. Su lobo casi enloqueció al reconocer el olor de la sangre coyote; el niño debía de estar herido. Ya no había manera de evitar una confrontación. Continuó moviéndose agazapado. Solo su fuerza de voluntad evitó que el animal tomara el control. Desde su posición en una zona más elevada, podía divisar ahora a los Daynamus que se habían detenido. Uno de ellos tenía al niño inconsciente a sus pies.
La furia se apoderó de él. Se esforzó en respirar despacio para poder controlarse y estudiar al enemigo. Pudo contar por lo menos tres docenas de ellos.
Esperaría a los refuerzos, pero si no tenía opción, intentaría el rescate del pequeño solo. Sabía que era una locura, pero no dejaría que muriera. Agudizó el oído para captar la conversación que tenía lugar en el centro del claro; necesitaba averiguar todo lo que pudiera antes de actuar.


—¿Tenías que golpearle tan fuerte? —gruñó el más bajo del grupo que rodeaba al pequeño.
—Estaba cansado de cuidar que no dejara señales para ser rastreado. Lo descubrí tratando de marcar un árbol. No querrás que esos animales nos encuentren, ¿verdad? —preguntó su compañero furioso a la vez que daba un paso al frente.
—Silencio —espetó una voz con autoridad. El poder vibraba alrededor del Daynamus—. Mason ¿estás diciendo que no puedes controlar a un niño? —preguntó suavemente.
El que había dado un paso al frentecomenzó a mirar asustado a sus compañeros, de los cuales no obtuvo ayuda. Aterrado, tragó saliva y miró de soslayo a Benjamín.
—Por supuesto que no, no es lo que quise decir. Solo quería hacer bien el trabajo, mi señor —las palabras salieron atropelladas de su boca.
Benjamín miró a Mason y asintió. No tenía tiempo de matar a nadie. De momento, dejaría pasar la falta mientras terminaban de preparar la trampa en la que el niño era solo el cebo. Cuando todo terminara mataría al pequeño animal y también a Mason, si es que sobrevivía.
Por ahora lo necesitaba con vida. Ya había perdido a varios hombres en el secuestro, algo con lo que había contado, por supuesto, aún así los malditos coyotes no habían dejado de salir por todos lados, intentando proteger al pequeño engendro. A él no le importaba si sus súbditos morían o no, pero necesitaba la distracción que podían proporcionar mientras intentaba capturar a su verdadero objetivo: la rastreadora. Él se había asegurado de dejar las pistas necesarias para que pudiera seguirlos hasta el claro.
Sabía que no sería fácil de atrapar pues viajaba con un pequeño grupo de cambiantes. Había intentado antes seguirle la pista, pero siempre se escurría. Esta vez sería distinto. El grupo de la rastreadora debía estar al límite de sus fuerzas. Este era el cuarto secuestro que realizaba en treinta días con el fin de agotar las fuerzas del grupo. Benjamín había contado con que ellos no se resistirían a salvar a los niños y no se había equivocado. Habían tomado cada uno de los trabajos.
Todavía no entendía cómo una maga con la habilidad de rastrear no había sucumbido a la llamada del poder, dando la espalda a los de su propia raza. Los magos eran seres superiores, estaban por encima del resto de las razas.
Benjamín ya tenía muchos magos bajo su dominio, era un antiguo, pero ansiaba el poder de la rastreadora, así podría cazar mejor a sus presas. Además, tenía la sospecha que esta maga estaba dotada de un poder mucho más importante del que ella misma creía, uno del que él solo había escuchado hablar en todos sus años de existencia: el de viajera del tiempo.
Sabía que ella era escurridiza, nadie había podido encontrarla. Hacía años que enviaba a sus hombres para intentar atraparla o descubrir la guarida de Grupo Alfa, y no habían tenido éxito. En más de una ocasión se habían enfrentado abiertamente, y el grupo siempre había salido airoso.
Pero ahora era más listo. Esta vez la atraparía. Se había arriesgado al secuestrar a un coyote, pero ellos tenían que entender que Benjamín, el alto mago, no se doblegaba ante nadie.
Camila, una de sus discípulas, había estado lenta a la hora de matar a la madre coyote, por lo que esta tuvo el tiempo suficiente para lanzar la alarma. Ese error les daba menos tiempo para prepararse; además, corrían el riesgo de que no solo el grupo de la rastreadora pudiera encontrarlos.
El aullido de la hembra coyote no había sido fuerte, pero sí suficiente para que lo escucharan sus compañeros que comenzaron a responder desde todas las direcciones. Lo que los había beneficiado, era que la mujer coyote se había acercado demasiado al límite de la reserva y cuando se dio cuenta de su error ya era demasiado tarde.
Si Camila no hubiera muerto durante el secuestro, lo estaría ahora. Benjamín no toleraba los errores. Los débiles, en su opinión, no sobrevivían; este era un mundo solo para los fuertes. Benjamín recordó el momento exacto en que había muerto su discípula; Camila no había tenido gran poder, pero era rápida y una buena soldado, encogiéndose de hombros despachó el pensamiento sin más, sus discípulos eran solo peones en este juego. Los importantes, los que lo alimentaban de grandes poderes, estaban encerrados y nunca se les permitiría salir. No podía correr el riesgo de perderlos y menos de que lograran escapar.
—Makayla, trae al niño —ordenó a la mujer parada a su derecha.
Conocedora de los verdaderos planes, Makayla se apresuró a obedecer. Hacía años que servía al Alto Mago, nombre con el que a Benjamín le gustaba ser llamado. Él le había enseñado todo lo que sabía. También le permitía tomar los poderes que a él no le interesaba manipular de sus súbditos con lo que se había ganado su lealtad.


Derek vio cómo la hembra Daynamus tomaba al niño en brazos y lo arrojaba detrás de Benjamín. Tenía una sensación en las entrañas que lo urgía a actuar. Si no llegaba al niño ahora, tal vez después fuera demasiado tarde.
Se colocó en una mejor posición para llegar lo más rápido posible al niño. Podría protegerlo con su cuerpo y hacer tiempo hasta que llegaran los refuerzos. Si pudiera matar al jefe primero, calculó, tendría una gran ventaja. De todas formas Derek era consciente de que moriría allí esa noche; no había manera de inclinar la balanza a su favor.
Dejó que el poder de su animal lo llenara y se preparó para el cambio en su cuerpo. El lobo le daría más agilidad y velocidad para atacar. Su pelaje lo protegería mejor. Las sensaciones lo llenaban y lo desgarraban. No le tenía miedo a la muerte, pero sintió el pesar de dejar a su compañera, aún no encontrada, en este mundo sin su otra mitad.
Un dolor explotó en su cabeza antes de que pudiera cambiar, si no hubiera estado de rodillas ya, habría caído sobre ellas. Apretó los dientes con fuerza para no emitir ningún sonido.
¡Detente! —escuchó una voz en su cabeza, que parecía muy molesta—. Necesito que controles tus emociones, son muy fuertes y no me dejan respirar —pudo sentir el dolor que fluía por la voz de la mujer.
Derek se tomó unos segundos para contestar, no estaba seguro de que no fuera una trampa. Su lobo se había quedado inmóvil, como si esperara escuchar de nuevo el sonido de la voz, lo que le indicó que no provenía de un Daynamus. Aplastó sus emociones para no causarle daño y se arriesgó; si ella se encontraba cerca, estaba en peligro.
¿Quién eres? —formó la pregunta en su cabeza y esperó que llegara a la dueña de la voz.
Estamos llegando, espéranos —informó la mujer.
¡Sal de aquí, este lugar es peligroso! —su voz cambió, las palabras ahora cargadas de autoridad. Era un hombre acostumbrado a ser obedecido. Sus entrañas se apretaron aun más, si tenía que proteger también a la mujer, no creía poder lograrlo. Sintió que su lobo se agitaba.
Pertenezco al Grupo Alfa, venimos siguiendo al niño —le aclaró—, ¿quién eres?
Derek suspiró, ahora sí tenían una oportunidad real de salvar al niño, no le gustaba que la mujer estuviera allí, pero seguramente ella se quedaría atrás.
Mi nombre es Derek, Segundo de la manada DarkWolf, encontré el rastro del niño varios kilómetros atrás —no estaba acostumbrado a explicarse, pero esta era una situación delicada y necesitaba, por alguna razón desconocida, que ella confiara en él.
El Grupo Alfa era conocido entre los cambiantes. Su propia manada estaba tratando de fijar un enlace con ellos y, de ser posible, una alianza. Se habían ganado el respeto del consejo cambiante, por el abrumador éxito que tenían durante los rescates.
El consejo estaba conformado por todos los alfas de las distintas regiones de California. Su creación había sido necesaria unos años atrás, cuando una epidemia azotó la región produciendo un gran número de bajas en las distintas manadas. Aunque entre ellos no existía una alianza como la que su manada tenía con TheCanis, la manada coyote, se reunían con regularidad para tratar diferentes temas que afectaban a todas las manadas.
El consejo había intentado investigarlos, pero nadie conocía el número exacto de miembros del Grupo Alfa, ni quiénes pertenecían a su manada. Se mantenían apartados del mundo. Tampoco sabían dónde se asentaban; solo tenían un número de contacto para cuando se los necesitaba.
Algo no está bien. Tengo una mala sensación. Se han detenido como si esperaran a alguien. El niño está con ellos, pero se encuentra inconsciente —le informó Derek, con voz dura, a la mujer. No dejó que lo que sentía se filtrara en sus palabras, algo en ella le hacía querer protegerla.
¿Puedes mostrarme lo que ves?, tenemos francotiradores en el grupo y sería de ayuda una imagen clara del lugar —la mujer ahora hablaba más tranquila, ya no sentía la tensión en su voz.
Derek frunció el ceño. Algo dentro de él le decía queella estaba acostumbrada a estas situaciones de peligro y eso a él no le gustaba. Formó en su mente la imagen de lo que estaba viendo, reproduciendo cada pequeño detalle de lo que sus ojos y sentidos captaban y se la envió. Cada vez se sentía más cómodo hablando con ella de esta forma.
Derek estaba habituado a hablar telepáticamente con Ian, su Alfa. Cada uno de los Segundos de la manada DarkWolf, realizaba un juramento de sangre con el Alfa, eso le permitía a Ian comunicarse con ellos. Con la mujer era diferente, lo sentía íntimo, como un roce, una caricia.
La escuchó jadear y se puso alerta, ella había visto algo que la preocupó.
¿Qué sucede? —preguntó Derek. Con la mirada fija en los Daynamus reunidos en el claro, intentó captar lo que ella veía.
Tenemos un pequeño problema —pasaron unos segundos hasta que ella contestó, seguramente consultó qué información le daría, eso lo hizo fruncir el ceño—, estás viendo a un Daynamus antiguo —continuó ella—, se ocultó muy bien a sí mismo, porque no pude detectarlo. Su nombre es Benjamín, y hace tiempo que me busca, el niño es el cebo, no cuentes con que lo mantengan con vida.
¡Maldita sea, mantente lejos de este lugar!, si pueden generar una distracción, yo sacaré al niño de aquí, estoy en una buena posición. Tú quédate dónde estás —Derek tenía el estómago anudado, no sabía a qué venía todo esto, pero no le gustaba para nada. ¿Por qué buscaría el Daynamus a un telépata? No sabía ni con quién demonios estaba hablando—. Con exactitud, ¿por qué te busca?, ¿cuál es tu poder?
No dudaba que fuera telépata y una muy fuerte, ya que se había comunicado con él, su escudo era uno de los más desarrollados. Nunca nadie lo había forzado, sin embargo, la voz había llegado de la nada y el dolor que sintió parecía provenir de ella, no de que estuviera traspasando sus barreras. También tenía algo de empática, había sentido lo mismo que él, sus emociones descontroladas le habían hecho daño. Cuando todo esto terminara, buscaría tiempo con ella para que respondiera a todas sus preguntas y tuvo la impresión de que tendría muchas.


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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 3:13

Capítulo 3

Diana no pensaba contestar a sus preguntas, ni dar más información a Derek. Habían sobrevivido a lo largo de los años manteniéndose ocultos, y eso significaba que nadie debía conocerlos.
Era la única de la manada que utilizaba los poderes abiertamente como maga y nunca cambiaba de forma ante nadie que no fuera su familia. En cambio, el resto del grupo actuaba como si fueran cambiantes, limitando el uso de la magia al mínimo. Si alguien descubriera que eran híbridos puros, les darían caza sin descanso.
Benjamín la buscaba desde hacía años, pero solo por su poder de rastreo, si supiera que era también una cambiante redoblaría los esfuerzos por atraparla.
La presencia del Daynamus antiguo en las inmediaciones, sin que ninguno de ellos lo supiera, demostraba el grado de desgaste que habían sufrido en los últimos treinta días. La sucesión de secuestros ahora ya no parecía una casualidad; y la muerte violenta de la hembra coyote, ahora se veía como parte de un plan para desequilibrarla. Una trampa hecha a medida para su habilidad. Benjamín conocía cómo funcionaba su poder y había intentado utilizarlo en su contra para poder acercarse.
Por otro lado estaba el cazador, no sabía por qué estaba conectada con él. Nunca le había pasado, ni con sus hermanos. Su mente buscaba conectar con la suya, se extendía de manera automática, como una compulsión. Pero no pensaba informarle de esto a Alex, o la sacaría del lugar de inmediato.
Sabía que tenía que prestar atención a lo que hablaban Alex y Kabel, pero le costaba concentrarse, quería seguir hablando con Derek. Sentía un cosquilleo de anticipación en el estómago que nada tenía que ver con la pelea que se avecinaba. Hasta que algo de lo que dijeron llamó su atención.
—Alex, sabes que esto es una trampa. Necesitamos llevar a Diana a un lugar seguro —decía Kabel.
Alex había sospechado, desde el segundo secuestro, que se dirigían a una trampa; no creía en las coincidencias. Todos los casos estaban dentro de la zona en la que actuaban. Las manadas atacadas no eran normalmente blancos de ataques, a no ser que las víctimas fueran importantes, como sería el caso de un híbrido puro, y los niños secuestrados no lo eran. Por otro lado, en cada caso la situación se había dificultado por las violentas emociones y las muertes, algo que desgastaba a Diana de sobremanera. Sin duda Benjamín sabía cómo funcionaba el poder de su hermana y lo estaba utilizando a su favor.
Secuestrar a un niño coyote había sido un riesgo para el Daynamus y un giro inesperado. La manada coyote, ubicada al este de Sacramento, era una de las más fuertes de California. Este último niño había sido una demostración de hasta dónde podía llegar el Daynamus para atrapar a Diana. Debían terminar con esto lo antes posible. Si no podían vencer a Benjamín hoy, iban a tener que informar al consejo cambiante que Diana no estaría disponible hasta que pudieran solucionar el problema que tenían con el Daynamus; sería un riesgo seguir operando con él detrás de su hermana.
Los niños eran importantes para el Grupo Alfa, pero Alex no pondría en peligro a toda su familia. Las manadas de California deberían que tomar otras medidas hasta que todo terminara.
—¿Tenías alguna duda que esto era una trampa? —preguntó Alex mirando a su hermano alzando una ceja.
—No —respondió Kabel con una sonrisa—, pero estaba seguro de que nos daría más crédito. Solo fueron unos días, Alex, sé que Diana está cansada, el resto también lo está, pero podríamos seguir unos cuantos días más. Creo que está bastante confiado en sí mismo —en su voz podía apreciarse la burla hacia el Daynamus antiguo.
—No pienso irme de aquí —interrumpió Diana con la mirada fija en Kabel, a quien se le borró la sonrisa de inmediato.
—Di, cariño, esto puede no ser tan fácil como parece —Kabel se acercó a ella para tocarle el hombro, mientras usaba el diminutivo cariñoso con el que solía convencerla de hacer lo que él quería—. Este Daynamus está acabando con mi paciencia —agregó irritado al darse cuenta de que Diana no pensaba ceder. Se volvió hacia Alex, pero su hermana negó con la cabeza, indicando que no pensaba sacar a Diana de allí. Kabel no sabía cuáles eran sus razones, pero lo aceptó—, nos ha seguido durante años, estoy cansado que nos ande siempre rondando.
Diana observó a sus hermanos mientras planeaban una estrategia. Eran tan distintos entre sí y a la vez tan parecidos.
Kabel era alto, medía poco más de un metro noventa centímetros, su cabello negro azabache era espeso y rodeaba una de las caras más bellas que había visto. Poseía una fuerte mandíbula, sombreada por la barba de varios días, unos pómulos altos y unos ojos enmarcados con largas pestañas que eran la envidia de cualquier mujer.
El ser consciente de que las mujeres suspiraban al verlo, eso lo había convertido en un pequeño demonio. Él sabía que con solo mirar la profundidad de sus ojos verde claro, donde se podía ver a su pantera merodeando, las mujeres caían rendidas a sus pies. Y ni hablar de esa boca que invitaba al pecado. Aunque Diana lo veía como a un hermano, no dejaba de apreciarlo como hombre.
Kabel había nacido y vivido hasta los nueve años siendo un prisionero. Había heredado de su padre los genes pantera y era un macho completamente dominante. Con Alex compartía la misma madre y era cuatro años menor que ella, algo que su hermana disfrutaba recordándole cuando se enfadaba con él.
Alex, por su parte, era una loba blanca, herencia de su padre. Había nacido en una familia que la amaba, la protegía, e incluía un hermano sobreprotector y cariñoso. Cuando Alex tenía casi dos años, su manada había sido destruida. Su padre había muerto mientras intentaba defenderla a ella y a su madre. Había sido un ataque muy bien orquestado.
Su hermano Lucien, seis años mayor que ella, también había muerto ese día tras volver a la guarida de una expedición de caza. Lo habían masacrado junto a los demás.
Esa noche las mujeres y los niños con poderes habían sido tomados prisioneros. La madre de Alex había sido una de las magas más poderosas de la manada. Ella había dado a luz dos híbridos puros, y como toda madre, daba la vida por sus hijos; desde el momento que los Daynamus tuvieron a Alex en su poder, la mujer había dejado de luchar. Alex jamás hablaba de lo ocurrido, pero ellos recordaban, las ocasionales pesadillas con las que despertaba durante su cautiverio, y en las que gritaba y suplicaba por su familia.
Los dos hermanos tenían personalidades parecidas, pensó Diana mientras los miraba, eran tan dominantes como autoritarios. Pero se diferenciaban en el físico, mientras que Kabel tenía el cabello tan negro como la noche, el de Alex era tan rubio, que en momentos parecía blanco como su loba; aunque lo más extraordinario de Alex eran sus ojos, el iris de color negro estaba rodeado por un asombroso color ámbar, ribeteado con un tono más oscuro de dorado, con largas pestañas a juego. Los ojos de Alex no cambiaban, estuviera en la forma que estuviera. Nunca se sabía quién estaba al mando, si ella o su loba. Solo cuando ejercía una magia muy fuerte, sus ojos cambiaban convirtiéndose en una mezcla de azul y violeta, y denotando el gran poder que poseía. Diana lo había visto en pocas ocasiones.
Alex tenía confianza ciega en Kabel, si algo le pasaba, sabía que él cuidaría de su familia y dirigiría al grupo. El macho podría haber tenido su propia manada, pero había decidido, hacía ya mucho tiempo, seguir a Alex y reconocerla como su Alfa.
Para Diana ellos eran lo más importante. La seguridad de la manada era lo único que importaba. Ellos se protegían mutuamente. Siempre había sido así, desde que tenía memoria. Aunque hacía tiempo que se sentía sola.
Pequeña, estoy esperando —sus palabras le produjeron un escalofrío que recorrió todo su cuerpo; podría estar horas escuchando la cadencia de su voz. Casi sonrió al detectar su impaciencia y al darse cuenta de ello se asustó, no podía desconcentrarse en este momento.
Necesito unos minutos, estamos analizando las opciones —contestó sin poder evitarlo.
Nena, la única opción aceptable es que no te acerques a este lugar —Diana apretó los dientes al escuchar la orden. Él continuó hablando como si ella no fuera a discutir—. No seguiré preguntando con respecto a tus poderes o a tu manada, pero ¿podrías decirme tu nombre? —persuadió Derek, mientras le enviaba las imágenes de lo que estaba sucediendo en el claro.
Diana se sorprendió a sí misma por querer que él pronunciara su nombre, por escuchar cómo sonaba en sus labios; así que no respondió. Era mejor dejar las tentaciones de lado.
—Cariño ¿estás bien? Te estoy hablando y pareciera que estas a miles de kilómetros —comentó Alex a la vez que le tocaba el brazo trayéndola de vuelta a la realidad.
—Sí, sí estoy bien. El cazador me estaba enviando más imágenes —Diana se las transmitió automáticamente a Alex.
Alex las analizó por un minuto, compartiéndolas a su vez, con el resto de la manada.
—Creo que podemos utilizar al cazador a nuestro favor. Su posición le va a permitir acercarse al niño mejor que a cualquiera de nosotros. Si creamos una distracción suficiente, tendremos una posibilidad de terminar esto de forma rápida y limpia —dijo Alex—. Vamos.
Todos comenzaron a moverse ante la orden. Estaban acostumbrados a la lucha y sabían lo que cada uno tenía que hacer. Una ola de adrenalina recorrió al grupo aumentando sus capacidades al máximo.


Última edición por sandy el Sáb 3 Sep 2016 - 3:29, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 3:13

Perdon si me faltan muchas cursivas... Embarassed Embarassed Embarassed
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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 3:34

Capítulo 4
Diana se dirigió al claro mientras sentía a Alex en su mente incorporando a cada uno de sus hermanos. Cuando estaban de caza, su Alfa los conectaba a todos para formar una sola mente. Utilizaban esta habilidad solo cuando era necesario, ya que la cantidad de energía que implicaba tal hazaña era difícil de manejar por mucho tiempo.

Diana, tú y Paris, comiencen a rodear el claro para llegar al cazador. Tengan cuidado, las estarán esperando. Ya sabrán que estamos aquí y Di, no te muestres —las órdenes llegaban a la mente de Diana y, como tantas veces a través de los años, una calma se apoderó de ella—. Jade, cuando termines, colócate en el centro de los Daynamus y espera mi señal —mientras Alex hablaba cada uno se movía hacia su ubicación—. Blair y Sibyl busquen una buena posición en lo alto —ellas eran sus mejores francotiradoras—, Abby y Kabel, conmigo.

—Diana ¿puedes comunicarte con tu cazador? —la pregunta de Blair, hizo que Diana entrecerrara los ojos mientras se adentraba en el b bosque. La maleza de la zona comenzaba a ser baja y menos tupida, pero se mantuvo en movimiento agazapándose para no ser detectada desde el claro.

¿Mi cazador? Vamos Blair, no es momento de bromas. El maldito Daynamus quiere mi cabeza y tú te diviertes —la reprendió Diana, a la vez que sentía la risa proveniente del resto del grupo.

Ya es suficiente niñas —las cortó Jade, la más seria de todos—. Diana ¿puedes contactar con él? —continuó—, necesitamos que des el aviso cuando ataquemos, para que realice la extracción. París cubrirá su espalda hasta que te entregue al niño. Una vez que lo tengas, muévete; te alcanzaremos más adelante.

Diana entendió la orden de Jade de no entrar en combate, la situación no la ponía muy contenta. Dejar a sus hermanos atrás no era la forma en la que trabajaban, pero estaba de acuerdo en que, de esa manera, no tendrían que preocuparse por ella. Se extendió y alcanzó a Derek.

¿Puedes llegar al niño desde tu posición? —preguntó Diana conteniendo el aliento. Su corazón latió acelerado, mientras esperaba su contestación. No quería que se arriesgara, sabía que era tonto, pero no le importaba.

¡Maldita sea!, te estás acercando. Puedo sentirlo. Te dije que te mantuvieras lejos de aquí —fue la respuesta furiosa de Derek.

Tranquilo cazador, solo voy a transportar al niño cuando tú me lo entregues —Diana apretó los dientes, le molestaba la insistencia del hombre de darle órdenes, ella solo

respondía ante su Alfa.

Él no contestó. Continúo enviándole imágenes de lo que veía, al mismo tiempo que le dejaba sentir la frustración que lo embargaba. Derek se encontraba a poco más de veinticinco metros del niño, eran unos buenos tres metros cuesta abajo, y otros tres de caída donde la colina cortaba verticalmente formando una pared rocosa, no sería un saltó limpio, pero eso no lo detendría. El resto del tramo tendría que hacerlo abriéndose paso entre los Daynamus. Si pudiera arrastrar al niño más cerca de la pared que formaba la colina, podría cubrirlo hasta que lo extrajeran.

Se tendió en el suelo y ayudándose con los codos, se impulsó hacia adelante, logrando tener una mejor vista del enemigo, cuanta mayor información le proporcionara a la mujer, mejor podrían planear el ataque.

Derek dejó de moverse; algo lo puso en alerta. Todos los vellos del cuerpo se le erizaron. Podía sentir que había algo o alguien con él. Tensó su cuerpo y se preparó para el ataque, antes de quedar a la espera del primer golpe. Giró la cabeza, despacio, en busca de la amenaza, pero no encontró nada. Aun así, pudo sentir unos ojos que lo estudiaban. Unos segundos más tarde la sensación desapareció. Aunque no había descubierto al observador, sabía que no lo había imaginado. Se preguntó si sería una protección utilizada por los Daynamus, para empujar al enemigo lejos o para ponerlo nervioso antes de la batalla.

Es lo más cerca que puedo llegar sin exponerme, cuando des el aviso iré por el niño —le informó Derek.

Entraré por tu derecha. Tomaré al niño y desapareceré. Mi compañera nos cubrirá. Ellos nos están esperando, pero no cuentan contigo —y añadió—. Les daremos una pequeña distracción antes de empezar. No te expongas innecesariamente.

Diana siguió moviéndose mientras hablaba con Derek. Su último comentario provocó un profundo gruñido en Derek, que la recorrió como un rayo. Sacudió mentalmente la cabeza para deshacerse de la sensación y continuó ganando terreno. Todos sus sentidos estaban en alerta, a la espera de cualquier señal que delatara una trampa, y la había, de eso estaba segura.

Paris corría a su lado en forma de pantera. Escondida entre la maleza, las almohadillas de sus patas amortiguaban cualquier sonido. Diana podía captar, de vez en cuando, un reflejo de sus brillantes ojos verdes y sabía que era porque su hermana así lo quería. Paris era experta en ocultarse. Podía seguirte durante días sin que lo notaras. Era casi tan increíble como Jade cuando utilizaba el escudo, por eso Jade siempre la elegía como compañera para adentrarse en territorio enemigo.

¿Todos preparados? —preguntó Alex.

Ya estoy en posición —fue la escueta respuesta de Jade—. Alex todo en orden —agregó refiriéndose al encargo previo de su Alfa. Alex le había pedido que echara un vistazo al cazador. Los instintos de este eran buenos. Derek había sabido en el momento exacto en el que ella se había acercado; no podía verla, pero sí sentirla. No eran muchos los que podían lograrlo. Jade lo había estudiado durante unos segundos y una vez conforme, había retrocedido.

Tengo buena visibilidad desde mi posición —informó Blair, mientras preparaba su arma.

Tengo en la mira al niño, puedo limpiar el camino para el cazador —agregó Sibyl.

Estamos llegando —avisó Diana, a la vez que se agazapaba junto a un arbusto. Desde allí pudo divisar al niño y notar que no había movimientos a su alrededor—, el cazador está a unos seis metros por encima de nosotros sobre la colina; lo extraño es que no

veo a nadie custodiando al cebo.

Bien. Primero limpiemos lo mejor que podamos. Blair, ¿puedes divisar al Antiguo? —mientras hablaba, Alex se posicionaba, junto a Kabel y Abby, de frente al grupo de Daynamus que ocupaban casi todo el claro; pudo contar unos treinta en un rápido vistazo.

Benjamín no contaría con Jade, no podría verla, tampoco contaría con un ataque de francotiradores. Era extraño que se enfrentaran en campo abierto con sus enemigos y más con un grupo tan numeroso, pero tenían experiencia, y eran buenos estrategas. La batalla debía ser rápida para poder tener una ventaja sobre los Daynamus.

Lo tengo —respondió Blair cuando fijó la mira en el Antiguo.

Una vez que caiga, ocúpate de su zona —instruyó Alex a Blair señalando el lateral izquierdo—. Jade, intenta mantenerte en el centro. Nosotros atacaremos por el frente y luego nos dirigiremos a la derecha —Jade era experta en armas blancas. Su arma favorita era una Katana diseñada por ella misma. El poder ser invisible le permitía acercarse sigilosamente a su víctima, aunque Alex estaba segura de que, si pudieran verla, solo notarían un borrón en movimiento. La velocidad de Jade era impresionante—. Paris, dirige una suave brisa a la derecha —Paris podía manejar los elementos, ese era su poder, la brisa controlada lograría la medida justa de la trayectoria de las balas y daría una ventaja a sus compañeras francotiradoras—, y mantente cerca de Diana. Sibyl termina con tantos como puedas antes de que salgan por el niño y luego protégelos.


No podían esperar al Alfa coyote que venía en camino, por más que Alex lo quisiera. Hacerlo solo les daría tiempo a los Daynamus para planear una mejor estrategia. Esperaba que si se ponía feo, llegaran a tiempo para actuar de refuerzos. No tenía un buen presentimiento. Sentía el estómago anudado y un sudor frío comenzaba a cubrir su cuerpo, algo no estaba bien. Su cabeza comenzó a seguir el proceso y a analizar dónde se estaba equivocando. Las alarmas sonaban dentro de ella y su instinto era infalible, jamás dudaba de él.

—Diana, comunícate con el cazador y ponlo al tanto de los planes. Cuando él esté preparado, que comience la diversión —la instrucción de Kabel, provocó desde risas hasta gruñidos nada femeninos dentro del grupo. Todas ellas sabían que Kabel no conocía la palabra miedo. Continuamente se burlaba de las situaciones peligrosas, y era muy exasperante en algunas ocasiones.

Di, habla con el cazador, pero que nadie se mueva. Necesito un minuto para saber qué está mal —ordenó Alex. Nadie discutió, aunque el tiempo apremiaba; en cualquier

momento alguno de ellos podía ser detectado y el infierno estallaría.

Diana se extendió para alcanzar a Derek.

Ya estamos preparados. Primero haremos un barrido con francotiradores para distraerlos y matar la mayor cantidad posible de ellos antes de ir cuerpo a cuerpo. Si pudieras mantener tu forma humana hasta que extraigas al niño, sería de gran ayuda —le explicó Diana—. No podemos esperar al Alfa coyote; se dirige a toda velocidad hacia aquí, pero no hay tiempo.

Derek analizó la situación a medida Diana hablaba. Era de mente rápida, algo que se requería para ser un Segundo, en una de las manadas más grandes y fuertes de California.

De acuerdo —tras un segundo de silencio agregó—: pero algo no encaja. Es como si dejaran el camino libre hacia el niño —argumentó refiriéndose a la imagen que le enviaba del claro—, debe haber una trampa sobre él. No puede ser tan fácil.

Las cosas nunca eran fáciles y menos después de saber las molestias que se habían tomado para intentar atrapar a uno de los miembros de Grupo Alfa. Derek veía un patrón irregular en la ubicación de los Daynamus. Ya había visto esto antes, estaba convencido de que el niño mismo era la trampa, el primero que lo tocara quedaría atrapado.

El niño es la trampa —insistió.

Aguarda —pidió Diana—. El cazador cree que el niño es la trampa, pueden haber puesto un hechizo sobre él —informó al grupo.

Alex analizó la imagen que Diana le transmitía. Le dio vuelta de un lado a otro, estudiándola desde distintos ángulos. La distribución de los Daynamus era extraña, sería una buena jugada atrapar al que recogiera al niño. Y si el cazador no estuviera allí, habrían enviado a Diana a buscarlo ya que no luchaba cuerpo a cuerpo al actuar como maga. El Daynamus creía que ella no tenía la fuerza de un cambiante, por lo tanto, lo más sensato era que ella realizara la extracción. Los había estado estudiando y había hecho bien su tarea.

—¿Kabel? —llamó a su hermano.

Creo que el cazador tiene razón. Eso, sumado a como suenan tus alarmas, no deja dudas de que algo está mal —contestó Kabel, después de unos segundos—. Diana, vamos a necesitar saber si hay un hechizo y revertirlo, pero no quiero que te expongas, solo mira y retírate, ¿de acuerdo?


La habilidad de Diana de ver los hechos pasados en el lugar cuando se conectaba a la tierra, era tan asombrosa como peligrosa. Podía quedar atrapada en un recuerdo violento con mucha facilidad. Debía controlarse y solo observar el momento en que se realizó el hechizo.

De acuerdo —respondió Diana y dirigiéndose a Derek informó—: intentaré identificar si hay un hechizo. Necesito un momento.

Que nadie se mueva hasta que Diana esté de vuelta —ordenó Alex.

Diana se colocó de rodillas, extendió las manos sobre la oscura tierra y se dejó ir. Una sensación de libertad y gloria la invadió por un instante. Sintió que volaba dejando el cuerpo atrás. Se regodeó en la bienvenida, en el caluroso recibimiento que le daba la tierra. Ella era parte de algo increíble cuando se encontraba en sus amorosos brazos, como si fueran madre e hija en un abrazo interminable. La información que le llegó la abrumó un segundo después, pero siempre era igual hasta que lograba controlarlo.

Comenzó despacio analizando las imágenes que tenía frente a sus ojos. Lo primero que detectó fue la cantidad de personas que había en el claro y su ubicación exacta, aunque no podía diferenciar a sus hermanos de los Daynamus, su mente actuaba como un gran mapa. Se movió hacia atrás en el tiempo, observando los hechos como diapositivas. Desechó los últimos minutos, donde el niño estaba inconsciente en el suelo, y vio cómo la mujer Daynamus lo lanzaba, sin ningún cuidado, ante la orden de Benjamín. Continuó descartando y retrocediendo. Lo siguiente que vio fue a los captores ingresando en el claro con el niño.

Se detuvo un segundo para analizar la situación. Supo que había una trampa desde el momento en que su mente se aclaró. Algo tiraba de ella, se sintió tentada a dar marcha atrás y volver al presente, pero sabía que había algo y debía continuar.

Avanzó con cuidado a través del tiempo hasta que se encontró con un claro prácticamente despejado, Benjamín se mantenía en la misma posición y con él estaba la mujer Daynamus, llamada Makayla, que hacía años le servía.

Se concentró en los movimientos del antiguo, observando sus manos con atención para no perderse ni un pequeño movimiento, pero no logró captar nada.

Demoraba demasiado. Notaba que todo se volvía más lento, como si le costara avanzar y volvió a detenerse. Si saltaba en el tiempo hasta que el claro estuviera totalmente despejado, sería más rápido, estaba segura de que si Benjamín había puesto una trampa, no lo habría hecho delante de sus súbditos. Tomó el riesgo y saltó en el tiempo.

Esto era algo distinto del poder que estaba acostumbrada a utilizar. No era lo mismo mirar los hechos ocurridos momentos antes, que saltar en el tiempo hasta un período determinado. Esta habilidad solo se había desarrollado durante su adolescencia y era algo de lo que estaba profundamente agradecida.

También era más peligroso, ya que se desconectaba de sus hermanos y eso la hacía sentir incomoda. Si encontraba algo malo no podría avisarles hasta que regresara al presente. Kabel estaría furioso con ella, por no poder protegerla; eso lo volvería loco, pero Alex lo calmaría. Todos sabían que era algo que debía hacer.

Tuvo un momento de confusión hasta que todo se detuvo. Miró con atención alrededor; el claro estaba totalmente despejado. Supuso que había retrocedido varias horas, tal vez días. La sensación de desasosiego que sentía la urgía a actuar, el peligro era inminente, tenía que darse prisa.

Comenzó a moverse hacia el presente, como si adelantara una película a gran velocidad. Pasó varias horas en unos segundos, o al menos eso creyó, los saltos en el tiempo nunca eran exactos. A través de los años, había practicado en algunas ocasiones y siempre resultaba diferente.

Seguía observando el claro desde su posición detrás de unos arbustos, cuando un movimiento llamó su atención y desaceleró la velocidad para ver de qué se trataba. Una delgada mujer salió corriendo de entre los árboles, justo al otro lado del claro. No podía verle el rostro ya que miraba hacia atrás, pero Diana tuvo la sensación que venía escapando de algo o de alguien.

La mujer cayó al suelo un segundo después, como si hubiera tropezado con algo, y un lamento salió de su garganta. Diana se puso de pie presurosa para ayudarla. Ella no debía estar en ese lugar. Fue algo instintivo, no lo pensó, solo sabía que la mujer necesitaba su ayuda. Había dado dos pasos dentro del claro cuando se dio cuenta de su error.

Su parte física quedaba en el presente, pero su plano psíquico podía quedar atrapado en un recuerdo violento, viviéndolo junto a la mujer. Y este suceso, está claro que será violento, se dijo cuándo sintió el impacto. Un dolor se extendió por su cuerpo. Diana sabía que era parte de la vivencia de la mujer, pero no podía moverse, debía soportarlo para poder volver al presente.

Cayó en la cuenta de que esta era la trampa. Su psiquis quedaría atrapada y

su cuerpo sería vulnerable. Su familia sabía que no podían tocarla ni moverla, o vendrían con ella al pasado. Eso podría hacer más difícil el volver por lo que corrían el riesgo de quedar varados en una brecha del tiempo. Solo podían evitar que Benjamín llegara a ella en el presente; él intentaría tocarla para transportarse con ella al pasado, no tenía dudas de la trampa y allí nadie podría ayudarla, estaría atrapada.

Intentó no entrar en pánico, pero los gritos de la mujer no cesaban, no sabía quien la estaba torturando ya que no veía a nadie más en el claro, probó con acelerar el

tiempo y nada sucedió. Empezó a embargarla la desesperación, un sudor frío perló su cuerpo. Vio horrorizada cómo la mujer era levantada de los pelos por una mano invisible y arrojada al suelo del bosque con brutalidad. Un dolor estalló en su cabeza y en su hombro derecho, en los mismos sitios donde se había golpeado la mujer al caer. Aparecieron cortes en las piernas, brazos y torso de la joven y con cada uno de ellos, Diana sentía un dolor desgarrador. Sin duda alguien la lastimaba desde la distancia. El grito de la mujer se extendió sobre el claro cuando sus heridas se hicieron más profundas.

Diana cayó de rodillas y levantó las manos en forma defensiva. El sufrimiento de la mujer era insoportable. Sentía cada corte como si fuera en su propia carne; un quejido escapó de sus labios. Había caído en la trampa. Intentó no perder la cordura; debía salir de allí, pero el dolor no la dejaba pensar. Sintió como si le arrancaran las entrañas. Miró hacia la mujer y no pudo verla con claridad, su vista estaba nublada por las lágrimas.

De repente tubo conciencia de que algo se conectaba a ella. Algo malvado se extendía, buscándola, y una nueva oleada de dolor le recorrió el cuerpo. Supo en un instante lo que había sucedido. Benjamín había logrado tocarla en el presente, y utilizaba su propio poder para venir al pasado. Estaba atrapada, sola y nadie podía ayudarla. ¿Qué había pasado con sus hermanos para que Benjamín llegara hasta ella?

Un grito de miedo escapó de sus labios, un llamado instintivo, uno que había realizado más veces de las que podía contar a través de los años. Un grito que provenía de su misma alma. Abrió su mente para intentar llegar a su Alfa, su guía, su hermana.

¡¡Alex!!
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MAEC
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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 15:06

Hola Hola Hola

En el foro no está permitido poner links externos a otras páginas. Los enlaces pueden acabar dándonos problemas al foro por lo que no se permiten. Puedes dejar referencia a dónde se puede comprar el libro, como ya has hecho. La Cazadora interesada podrá buscarlo allí.
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sandy
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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!! Sáb 3 Sep 2016 - 15:17

acojonado acojonado acojonado acojonado acojonado  Lo siento Maec, pense que los enlaces de desc** no se podian... Embarassed Embarassed Embarassed nombro la pag asi que la referencia esta... gracias y besucos  besito
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MensajeTema: Re: Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!!

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Holis!!!! Estoy que FLI - PO de la emocion!!!!

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